viernes, 11 de diciembre de 2009

sin título 2

I

Tuya es la palabra
la que aún no tiene nombre
pero va de boca en boca,
la palabra beso ahora sin dueño,
la palabra que tímida
se arrastra por la oreja
y entre ruidos de sordera
y equilibrio
te convoca.

Tuya es la palabra
aunque aún no sea palabra
ni alfabeto ni papel ni nada,
la palabra que se piensa o imagina
la que sola es un deseo in-consumado,
la que es óvulo y esperma,
la incestuosa del silencio,
la que gruñe a Dios cada mañana
porque sabe que en el fondo
él es culpable.


II

Palabra que es migaja
entre la lluvia

palabra condonada
algunas veces

palabra entre las manos
que es ausencia

palabra desahuciada
y sin sentido

palabra negación
odio o clemencia


III

¿A qué huelen las palabras? Te preguntas
si el sabor incierto de los puntos suspensivos
es parte del vacío donde caen los sueños
y en este tu lenguaje de hojarasca desbocada
la tierra no es más que otro retoño de lo oscuro
un mucho de lo absurdo del amor que insatisfecho
entre noches desoladas se revuelve

¿A qué saben las palabras? Te preguntas
si el color desnudo de sus letras en tu boca
sus comas, sus puntos e inflexiones, los acentos
son como la sal exacta y el azúcar de los gritos
o el amargo clímax de la infamia que recala
mucho tiempo después que la tormenta
es muesca de silencio sobre el cielo


IV

¿Qué son, pues, las palabras
que a fuerza de gritarlas se hacen
nudo?

Palabras que de tierra o piedra
duelen y amedrentan

Palabras que sin voz
reniegan
y son cárcel, muerte,
encono que tal vez nunca descansa


V

Voz que pura,
sin el ocre sabor ya de la sangre,
roza con su ala
nuestros tímpanos de arena.

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