domingo, 10 de enero de 2010

llamaré a la tierra con mi voz de sombra

Llamaré a la tierra con mi voz de sombra
para que sea a la distancia el crucigrama
a donde crucen los caminos, las veredas
las calles que aún sin nombre asoman
por la tímida rendija de la noche abierta

llamaré, y seré yo con mi voz casi desnuda
ángel que agotado de la sangre hoy clama
el seno vegetal que en estampida
de polvo y de silencios, de horas acotadas
sobre el vértice del día, encallan

¿a quién dirás entonces con tu nombre
que en el límite de la demencia el tiempo
es de todas las sombras conjuradas
la única oración que a nadie estorba?

1 comentario:

Agustin dijo...

Una sonoridad y unas imágenes espléndidas.