martes, 16 de marzo de 2010

cuatro aproximaciones a la palabra

i
¿Qué importa
si mi voz se cimbra
si te nombra;
si mis piernas tiemblan;
si mi sueño se despierta
y no duerme
si te siente?

ii
Allí, bajo el relieve sin color del día,
sobre el vértice pétreo de los labios,
una horda de palabras se revienta.

iii
Estalla la palabra y es su voz,
agria de luz, enredadera
en el pretil desnudo de tu oreja.

iv
Un último alarido nos convoca;
el reloj acelerado de las ansias
es el ancla que sujeta al viento.

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