miércoles, 3 de marzo de 2010

poema anónimo

Ha de llegar la muerte en un momento,
vendrá para tomar lo que fue suyo
mas siempre le es negado.
Vendrá por mil caminos, silenciosa,
con un viento frío en las entrañas
y una risa brava e indomable
en las quijadas; su fuerza
desnuda es un desierto.
Sólo un nudo a su paso el horizonte.
Pero nunca la verás llegar, ¡ya no!,
inútiles serán los ojos;
tan sólo hay que temerla impunemente.
Porque el miedo es de nosotros, ¡y es terrible!,
anegamos con llanto los sepulcros.
No tenemos ganas ni valor
para mirar su frente,
¡y el rastro de su marcha es implacable!

1984

2 comentarios:

Anónimo dijo...

SIN PALABRAS,MUY INTENSO Y PENETRANTE....

josé manuel ortiz soto dijo...

Anónimo, gracias por tu visita. Tus palabras me hacen recordar viejos tiempos.