sábado, 25 de septiembre de 2010

recuento

I

Sólo tengo algunos libros por todo mi equipaje;
hay cientos de papeles por ahí regados,
viejas sombras que en palabras borroneadas
a veces me recuerdan;
amigos que de casa en casa asoman
y dan su bienvenida.

 
II

No tengo prisa pero estoy aquí.
Pendiente de mis viajes, los pospongo;
el día aún no me alcanza
y la noche se me presta tanto que la debo entera;
a veces sueño que me cobra.

 
III

Del amor no tengo quejas;
no llevo conmigo los reclamos;
¡son tantos sus retazos
que lo creo perfecto!

Imagen de www.SOLDEMO.COM: Sombras.

domingo, 19 de septiembre de 2010

entre ruinas*


7
Inútiles escombros

Despojos que asidos al silencio
reverberan

Eco inapelable
del ausente

Famélica intención de estar soñando
A ciegas
Para no entender qué está pasando
Para no perder el equilibrio
Y al abrir los ojos encontrarte
cuerpo destrozado

Para no gritar vehemente
que vengan a decirte si estás vivo
recuerdo fragmentado

Multitud
Para irse acostumbrando
a estar muriendo

Tlatelolco, México, D. F., 19―28 de septiembre 1985.
Imagen tomada de la red, Torre, terremoto 1985.
*Poema tomado del libro Ángeles de barro (selección de poemas: 1981-1991), actualmente en edición.

domingo, 12 de septiembre de 2010

mar abajo


Un día iremos mar abajo
buscaremos en sus piedras líquidas
el rastro de los pasos nunca andados
y el sabor amargo de su luna abierta

un día seremos nosotros en silencio
con los brazos tan abiertos como alas
donde el viento corra y prenda sus pasiones
donde el ocaso del otoño suelte algunas hojas
para hacer un manto de humores y desidias

bajo la palma de su grito
seremos gatos juguetones
aves grises que aún sin más palabras
buscan bajo el árbol nidos
grillos de piedra que no canten al silencio
con sus viejas canciones de primaveras desterradas

y ahogaremos en todas sus mareas nuestros cuerpos
aquellos de cartón que el fuego de la risa no consume
aquellos donde a veces no escribimos para no dejar un signo
que deje libre el rastro de nosotros

Imagen de John Orr, Botella en el mar.

sábado, 4 de septiembre de 2010

puerta

Salí por la puerta que cerraste.
Aquella a la que echaste tantas llaves,
que anticipaba tu llegada por el ruido de metal en cada paso.
Fue por ti que yo aprendí a mirar con ojos negros las paredes de mi cuarto,
a contar el tiempo por dolores, hambre, orina…
pero sobre todo por las fosas incontables bajo el jardín de mis sueños.
A base de negarme a verte, ahora que conozco más tu historia,
que sé de ese silencio en que te enciendes,
de la rabia ajustada en cada golpe
-como si no fuera bastante estar ahí
tirado al fondo de la puerta-.
Pero pude al fin salir por la puerta que cerraste,
eran las siete de la noche y al borde de la calle el sol aún parpadeaba,
como diciéndome aquí aguardo.
Y yo cerré los ojos y fui detrás.