sábado, 4 de septiembre de 2010

puerta

Salí por la puerta que cerraste.
Aquella a la que echaste tantas llaves,
que anticipaba tu llegada por el ruido de metal en cada paso.
Fue por ti que yo aprendí a mirar con ojos negros las paredes de mi cuarto,
a contar el tiempo por dolores, hambre, orina…
pero sobre todo por las fosas incontables bajo el jardín de mis sueños.
A base de negarme a verte, ahora que conozco más tu historia,
que sé de ese silencio en que te enciendes,
de la rabia ajustada en cada golpe
-como si no fuera bastante estar ahí
tirado al fondo de la puerta-.
Pero pude al fin salir por la puerta que cerraste,
eran las siete de la noche y al borde de la calle el sol aún parpadeaba,
como diciéndome aquí aguardo.
Y yo cerré los ojos y fui detrás.

2 comentarios:

Patricia 333 dijo...

Me quedo encantada a seguirte desde mi blogg333

Saludos desde Monterrey

josé manuel ortiz soto dijo...

Patricia 333: también en esta mi casa poética eres bienvenida.

Un fuerte abrazo.