sábado, 13 de noviembre de 2010

sin título


Desnudos de los hijos nos quedamos
si en trozos los perdemos,
si ávida de ti la vida arranca de tu cuerpo
un brazo, un ojo, una palabra
y te suelta al aire en ese primer vuelo
del que ignoras si hay retorno.

Temeroso te agazapas
del impuesto que hoy te cobran.

Porque no es la muerte primitiva
aquella que de tajo arranca las entrañas,
la que siega tus arterias y en su mar
de roja ausencia evoca las vacías oquedades;
la que fría se detiene unos segundos
y te dice quedo: ha sido todo.

Imagen de Paloma Rodriguez Prendes: Esta ausencia que respiro.

2 comentarios:

ROSIO dijo...

Vaya que hermoso su poema!!!

josé manuel ortiz soto dijo...

Qué bueno que te gustó; un tema que siempre será actual.

Un abrazo.