lunes, 7 de febrero de 2011

a circe


me advertiste del canto de las sirenas, ese que taladra los oídos de los férreos marineros y los lleva a la locura; que atado al mástil fírmemente, su canto no podría perderme; pero olvidaste decir, ¡oh, hechicera!, que era tu voz y tus brazos los que me sujetaban.

Imagen de J. W. Watherhaouse: Circe ofreciendo la copa a Odiseo.

2 comentarios:

Patricia dijo...

Al que hechiza con palabras
Salud!

josé manuel ortiz soto dijo...

Hechizado está, Patricia, ni más ni menos. Un abrazo.