domingo, 20 de febrero de 2011

plegaria



Te damos gracias, Señor, por nuestros alimentos, por hallarnos hoy reunidos en esta mesa, por permitirnos saber que a pesar de todas nuestras diferencias, tuvimos el juicio suficiente para no agarrarnos a golpes, para no exigir a gritos una herencia que no existe; por no maldecir ni renegar de los momentos a solas, cuando el fantasma de la soledad ahogaba como una cuerda alrededor de nuestro cuello aún blando; porque cerramos los ojos a las quejas de todas nuestras tripas… Te damos gracias, Señor, por permitirnos venir a esta mesa vacía.

Imagen de Cosme Luna: La mesa.

2 comentarios:

Monserrat dijo...

Fuerte, muy fuerte...me remitió a una situación muy cercana y removió cosas que creía ya estaban olvidadas...

josé manuel ortiz soto dijo...

Monserrat: hay vivencias que, aunque den la apariencia de haberse ido, por ahí dejon sus raíces, que asoman cuando menos lo esperamos. Pero ¿qué sería de nosotros si todo lo olvidáramos? Irremediablemente este pensamiento me remite a La hierba roja, de Boris Vian:-Cuando no se recuerda nada –dijo Wolf-, todo debe ser muy distinto. Un abrazo.