martes, 24 de mayo de 2011

es con el silencio de mi grito que te nombro


Es con el silencio de mi grito que te nombro;
y eres tú en las pardas desbandadas
cuando el día con su peso a plomo nos alcanza
en este breve espacio de reloj de arena.

Es con mi grito, refugio de palabras contenidas,
que a veces vamos por todos los caminos,
entes pordioseros, ángeles de calles parcas
que aún sin un camino, van llegando.

Es el grito de la arena ese otro canto,
aquel que aún sin nombre nos encuentra
y en medio de las noches nos despierta;

Es el grito, silencio de palabras claras,
nuestra clara intención de contenernos,
en este primer juego entre bosquejos.

marzo, 2010.

Imagen tomada de la red

sábado, 14 de mayo de 2011

i-xi


i
líquida es la luz
y el día angosto
si una lluvia tersa
se derrama
entre la piel
y el abismo
y quedas tú
en sus litorales

ii
corre
sin la prisa
sin el deseo
de ser sombra
húmeda etiqueta
de la piedra
sólo un viento
frío y claro

iii
cierras tu ojo
el pardo
el extraviado
el tembloroso
el bastardo
el engañado
el ausente
el tuerto
el ciego
el que nunca
mira porque sabe
que la vida es otro sueño

iv
¡calla!
―hijo de puta―
que el silencio
es un río
de frágiles ausencias
y a solas
se desborda

v
rojo demente
el voraz principio
de tu vértice
cuando se prende

vi
eclipse agazapado
la mañana
la noche
el día
el sin tiempo
de todos los relojes

vii
¿vuelves?
―no pregunto
y siento
que la espuma
se derrama
un líquido
temblor
que gime
entre mis manos

viii
¿vuelves?
hoja frágil
hojarasca
desnuda
cama
vertical
para el sueño
de mi cuerpo

ix
sobria
era la luna
en el cristal
reflejo
contenido
de mareas
y de lobos

x
loco
el sol
―lo sé―
pero calienta
mis páginas
friolentas

xi
tibia era la luz
de su mirada
grave el mar
de su silencio

Imagen de Alejandro Gamero.

martes, 3 de mayo de 2011

Toni y Gaby


Hoy desperté con la noticia del fallecimiento de mi prima Toni y de su esposo Gaby. Es un golpe muy fuerte; un doble golpe. Toni era mi prima hermana, vivíamos cerca, y al ser de mi misma edad, compartimos muchos momento, juegos y peleas de niños. La imagen más lejana que tengo de ella es la de una niñita alzando a un gatote negro; tendríamos tres o cuatro años; a lo mejor fue una foto. Cuando terminó su carrera, fue mi dentista; era muy buena en su trabajo y sus pacientes la querían. Gaby y yo fuimos juntos a la escuela primaria Niños Héroes de México: estuvimos en el mismo grupo durante cuatro años; después de clases nos veíamos poco, porque ayudaba a su papá en la granja; alguna vez nos liábamos a golpes, pero al rato volvíamos a ser los mismos amigos de siempre; como veterinario lo consulté sobre cuestiones de mi perro.

Cuando Toni y Gaby comenzaron de novios fui cómplice de su relación; eran tiempos en el pueblo en que los papás no consentían tan fácilmente que sus hijos adolescentes “noviaran”. Pero como Gaby era trabajador y buen chico, mis tíos pronto lo aceptaron. Pasó el tiempo y nos volvimos adultos; ellos se casaron, tuvieron dos hijas, y nos veíamos ocasionalmente, pero siempre con el cariño y afecto de los viejos tiempos compartidos. La última vez que los vi fue en enero de este año, en el funeral de mi tío José. Con Toni platiqué poco, ya que estaba convaleciente; con Gaby charlé un poco más, pues nos permitió a Fabián y a mí guardar el coche en su casa. Nos invitó a quedarnos otro rato con su familia y mis primos García, que estaban ahí, pero el ánimo del momento no era tan bueno y nos retiramos. Al día siguiente mi tía Rosa Elba convertida en agente de ventas, me pidió que les dedicara mi libro Ángeles de barro. Así lo hice. Antes de volver a la Ciudad de México me despedí de Gaby como siempre: con un abrazo y con la promesa de vernos pronto. Pero ya no fue posible: me acaban de avisar que en la madrugada tuvieron un accidente automovilístico y fallecieron; habían salido a visitar  a un animal enfermo y los chocaron. Así de extraño es el destino. Va un abrazo de apoyo para mis sobrinas y mis mejores recuerdos para mis primos Toni y Gaby, buenos profesionistas, buenos hijos y mejores padres; para sus familias, resignación.