domingo, 18 de marzo de 2012

juego de niño entre la lluvia


I. Calle de lluvia.

            tantas veces
la madre dijo no,
pero yo huí,
por un hueco
en el medio de la lluvia.

afuera
estaba el mar tan desbocado
abajo
la calle arrastrando en su fragor
presas de barro


II. Lluvia y truenos.

            que Dios ha enloquecido
ya no importa
allá se ve su furia y casi ciegos
podemos renombrar
su rostro de relámpagos

porque a veces pierde
como todos la cordura
en el enfado de cualquier mañana

es cierto que de niño
me espantaba el trueno
lo oía caminar por los tejados
paso temerario y sordo
de quien quiere desgajar
un par de cráneos

¿adónde huir cuando
su furia ataca
sino al seno de la madre?
o quizás dormir
creyendo que fue una pesadilla


III. Calle y zanja.

            muchas veces
—en contra de todos los principios
y a riesgo propio—
ahogué mis manos
entre tus aguas asexuales,
penetré con soltura y experiencia
en tu frío fluir,
en tu arena pútrida
a riesgo de amputarme un dedo
o cazar un trozo de excremento.

pero entonces, bien lo recuerdo sin vergüenzas,
no había forma de dejar perder en esa zanja
la canica cascado de la suerte.


Imagen tomada de la red