sábado, 29 de diciembre de 2012

poema para bellas durmientes*



para olivia, ireri y aranza,
en su silente sueño 
uno

Dulce es el sueño de la noche
cuando el cuerpo se descansa
y el alma juega en los abismos;
dulce es el sueño de este sueño
en que la vida se silencia
y es piel de ángeles fantasmas
que se presta sin temores;
dulce sí, si estás aquí, a media vida,
a medio brazo, a medio grito,
bajo la tenue luz de un parpadeo.

Porque esta noche es el asilo
de tu alma desnuda
y el vaho de tu leve respirar
asciende sin prisa las paredes
repasando su enésima película,
porque juegan a volverse un fin
el sueño y la hojarasca,
como un perro tras el eco gris del día
que repliega su incansable corazón
de rabia desbocada.

Dulce es el sueño
cuando el cuerpo te responde,
cuando va tu mano sigilosa
al pinchazo de un mosco reticente,
cuando el cuerpo se refugia
bajo las sábanas tibias
y la noche se prolonga más allá
de su agudo murmullo de reloj intransigente.

Porque estás aquí rondando tras la noche,
mas no puedes despertarte.

*Tomado de réplica de viaje (poemario), lagarta azul, 2006.

sábado, 8 de diciembre de 2012

paseo



Perros que pasean a sus amos
—que no amigos—
no les quiten del cuello las correas
son sucios, peligrosos,
no saben comportarse...
en vano han asistido a escuelas
de enseñanzas.
Perros buenos, amarren a sus amos.


Imagen tomada de la red.