viernes, 4 de marzo de 2016

Anexo al poema de La llave (1)



 



I

SALES ─ESTA TARDE─



Sales ─esta tarde─

al aire

a quemar el desperdicio

que no anhelas más llevarte

sales entre el gris presente

y un vacío considerable

que te cimbra el cuerpo



Sales

y ya es tarde:

y lo quemas todo

─¡todo!─

como si no tuvieras

más recuerdos





Donicá, Amealco, Qro., 01 febrero 1990







II

COMO PRINCIPIO



Como principio

para tus manos

son mis ojos

luz e incienso

maldad inconmovible

voz que nace

y nunca muere



Oración perpetua



Porque me clavo en ti

por tu mitad oscura

porque devoro tus entrañas

sin saciar el hambre

de este monstruo

que muerde el corazón

y sigue entero



Porque no encuentro raíz

para agostar este silencio



Porque te aprieto al fin

bajo la lluvia interminable

─agua de luz

piel en resaca─

y entumeces más mis ansias

porque eres a estas horas

el último recurso de mi sangre

la última palabra cruel

para ceñirme al cuerpo





León, Gto., 28 febrero 1990







III

TIEMPO PARA TUS MANOS



Hay un tiempo gris para llenar tus manos

un hueco en el andamio de tu vida para ungir el cuerpo

una línea vertical para amarrar el viento

y una aura fugitiva entre los labios



Hay un tiempo nuevo para asir tus manos

una luz para poblar tus ojos con encanto

y una tarde memorable para ahogar las ansias

en el ático secreto de tu rabia mansa



Hay un tiempo inmenso que no brama

una voz demente que tu voz reclama

que devora risas... duendes... almas

que te siente suya ¡helena irremediable!





02 marzo 1990