4
hijos de la noche, asoman los murciélagos,
tímidas cabezas de sombras citadinas
que huyen de la luz del sol y en rezos
de incansables prostitutas sacian su hambre;
sueños de silencios verdes y marillos
recubren sus espaldas maltratadas.
¿adónde irán después sus navidades?
5
sólo es una noche abierta
junto al cuerpo tembloroso,
mitad oscuridad sobre la almohada;
frágiles tus manos
como el alma parca del ahorcado
en su distante sueño, asoman;
y en el frío caleidoscopio
de los ojos, confusa y pegajosa,
ajena e imperceptible, la mañana.
1985
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