Caes
hoja
cáscara
segundo
polvo
piel
escama
grano tibio de la luz
razón de lluvia
beso del silencio
azul de risa
andar de viento
obsidiana de la sangre
vida de la muerte
y en este maremágnum
febril
serás olvido
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jueves, 6 de mayo de 2010
lunes, 8 de febrero de 2010
un canto para ti
Un canto para ti, que mudo de razones,
apenas las palabras nos alcancen,
y cortas de los brazos sean sus dedos
ventosas de silencios y gritos ajustados;
potestad de acero donde el agua amansa
uno a uno, entre lazos de ausencia, los temores.
Un canto para ti, que mudo de razones,
no aguardes si asomas a la calle y pegas
como un loco la carrera, como un ave
que reniega de la jaula y las pasiones
mas dobla el corazón de mil maneras
mientras sea por los pliegues correctos.
apenas las palabras nos alcancen,
y cortas de los brazos sean sus dedos
ventosas de silencios y gritos ajustados;
potestad de acero donde el agua amansa
uno a uno, entre lazos de ausencia, los temores.
Un canto para ti, que mudo de razones,
no aguardes si asomas a la calle y pegas
como un loco la carrera, como un ave
que reniega de la jaula y las pasiones
mas dobla el corazón de mil maneras
mientras sea por los pliegues correctos.
domingo, 10 de enero de 2010
llamaré a la tierra con mi voz de sombra
Llamaré a la tierra con mi voz de sombra
para que sea a la distancia el crucigrama
a donde crucen los caminos, las veredas
las calles que aún sin nombre asoman
por la tímida rendija de la noche abierta
llamaré, y seré yo con mi voz casi desnuda
ángel que agotado de la sangre hoy clama
el seno vegetal que en estampida
de polvo y de silencios, de horas acotadas
sobre el vértice del día, encallan
¿a quién dirás entonces con tu nombre
que en el límite de la demencia el tiempo
es de todas las sombras conjuradas
la única oración que a nadie estorba?
para que sea a la distancia el crucigrama
a donde crucen los caminos, las veredas
las calles que aún sin nombre asoman
por la tímida rendija de la noche abierta
llamaré, y seré yo con mi voz casi desnuda
ángel que agotado de la sangre hoy clama
el seno vegetal que en estampida
de polvo y de silencios, de horas acotadas
sobre el vértice del día, encallan
¿a quién dirás entonces con tu nombre
que en el límite de la demencia el tiempo
es de todas las sombras conjuradas
la única oración que a nadie estorba?
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